Entraron a mi casa, debió ser el martes, suponemos que fue el vecino nuevo, llevábamos años siendo confiados, dejábamos la puerta de la casa abierta por horas, aunque la puerta de entrada no da a la calle, sino a un pasillo, donde más departamentos tienen la entrada, por eso me sentía confiado, pero ahora mi paz fue violentada.
Sospechábamos que el vecino vendía drogas, personajes llegaban en su búsqueda, conversaban unos segundos y se alejaban por las noches. Cuando se acercaba el fin de semana se incrementaba el tráfico de personas. No quería ser un prejuicioso, pero a veces es lo mejor, como se dice: “piensa mal y acertarás”
Debió pasar más de una semana para descubrir el robo, mi bicicleta se hallaba en una habitación que usamos muy poco; al ir al baño para mi sorpresa no estaba, luego de buscar y preguntar a mi hijo si la había usado se aclaró el misterio, alguien la sustrajo. Todo apuntaba al vecino.
Al final todas las pesquisas nos llevó al culpable: el vecino, tenía antecedentes, aunado a la venta de drogas, también robaba motos. La descripción del ladrón era exacta y luego de eso, desapareció sin dejar rastros.
¿Qué pienso de lo sucedido? No voy a buscar revancha, la bicicleta fue encontrada, pero no sé cómo reaccionaré si veo al ladrón, sobre todo porque imagino cosas, saco conjeturas y si se hubiera atrevido a entrar cuando estuviera mi hijo o hija, hasta dónde hubiera llegado con tal de no ser atrapado o delatado?.
Escribí esta crónica en el año 2022 y hasta ahora lo venimos a publicar.

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