jueves, 24 de febrero de 2022

Video Club

 

     Extraño los 90s, salir de mi casa para ir a un video centro o algún video club a rentar una película, pasar un largo tiempo caminando de escaparate en escaparate para escoger un título que viniera en un cassette beta o vhs.

      A finales de los ochenta casi acampé dentro de Captain video —así se llamaba el video club donde rentábamos películas—, con tal de conseguir Robocop, luego de hacer amistad con las chicas que trabajaban en el lugar y de que transcurriera una semana, logré hacerme de la película. 

      Para rentar Indiana Jones y la última cruzada fue más fácil, salí de una fiesta de alberca con un primo, esta vez ya no existía Captain Video, ahora íbamos a uno llamado video 13, el cual estaba en una esquina, íbamos en una moto y se me ocurrió pasar a rentar unas películas, para nuestra suerte ahí estaba la tercera entrega de Indiana.

     Por un tiempo no pude rentar en los videos clubs existentes en mi pueblo, en todos quedé debiendo, me llevaba alguna película o dos a mi casa y no la devolvía hasta transcurrido un par de semanas o más, no tenía con qué pagar, así que solo devolvía la película con la promesa de pagar el monto acumulado, de esa manera detenía el cobro diario, no volvía a ese video club, repitiendo ese patrón me cerré las puertas por un largo período en los dos o tres videos clubs de mi pueblo.

     Me encantaba ver los adelantos que venían en las películas, cortos de las que saldrían en los siguientes meses, así me enteré de Los armadillos, una película de fútbol americano donde actuaba Scott Bakula, a quién conocía de Viajeros en el tiempo, la serie. No podía presentarme en los videos clubs por ser deudor, pero mi madre me ayudaba, mientras me quedaba en el auto, ella  preguntaba por la película, transcurrió casi medio año para poder rentarla.

      Las películas arribaban varios meses después de su estreno, en ocasiones años después a los cines de mi zona, si es que llegaban, muchas no alcanzaron a presentarse en las salas, así que a los videos clubs tardaban más, muchas películas las vi años después de su estreno en video, de alguna solo admire su cartelones en los cines, como la película “Qué tal Bob” donde trabajan Richard Dreyfuss y Bill Murray, una comedia irreverente que te hace desencajarte de la risa, a principios de los noventas vi su cartelón en el cine “Alberto” pero nunca llegó a las salas, ni a los videos clubs, muchos años después vi la película en la televisión por cable y recordé el cartelón de 1991 en el cine Alberto.

     Así eran los ochentas y noventas, ahora con las plataformas streaming me pierdo por horas sentado en la cama buscando una película, ya que la mayoría son series, es más fácil, pero preferiría ir al video club a rentar un cassette, con suerte me encontraría algún  amigo, quizás a Beto y nos iríamos a charlar por horas al parque junto a otros compañeros, regresaría a casa a las once o doce la noche o en la madrugada, a ver la película que rentara, pero eso fue hace tanto que ya no recuerdo.

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