Me emociona comprar libros como a la mayoría de los lectores, los nuevos me encantan por su olor, pero los de segunda mano tienen algo de misterio. Desde dibujos, frases o rayones en sus páginas o lo que pueden traer dentro, fuera de su lectura.
La primera vez que encontré algo en el interior de un libro fue una invitación a una reunión del partido comunista, databa de principios de los 80s, la usé como separador de páginas por mucho tiempo, me intrigaba, soltaba mi imaginación pero, algo era seguro, nunca sabría de quién era y cómo había terminado en ese libro, perdí aquella invitación y cuando me di cuenta de su falta sentí nostalgia.
Ahora, más actual, con mi daeler literario, obtuve más que libros, dentro de ellos vinieron, un boleto de avión quizás de principios de los 90s, los traía "paraíso 25" de spota, también dentro de otro libro, no recuerdo cuál, encontré unos boletos de ado que databan de 1980, estoy seguro que no se abrían sus hojas desde esa fecha. Tenía cinco años cuando alguien viajaba de Orizaba a México, con un libro en la mano y esos pases, me gusta imaginar cómo terminó en mis manos, que estaba haciendo en ese año pero, no puedo recordar, es muy atrás, me consuela saber que era feliz.



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